El sábado pasado fuimos a un bautizo y como está de moda últimamente no faltaba un perejil. Para ser una celebración pequeña tenía una candy bar muy graciosa y sin saber como nos sentamos al lado de la chica que, a modo de regalo a la pequeña, la había creado. Nos dijo que todo era hecho a mano y que ella disfrutaba haciendo esas cosas al llegar a casa del trabajo. En especial me fijé en unos bolsos de fieltro hechos con forma de mariposa para meter dulces y comenté si había usado una troqueladora tipo Big Shot (ya que eran muchos bolsos) y me dio que no, que lo había cortado todo a mano pieza a pieza. Comentó que se sentía relajada haciendo esas cosas y yo sabia muy bien porque.
Mi trabajo final de carrera se centró en el bienestar que nos produce las manualidades y lo enfoqué en el scrapbooking por concretar un poco más. Curiosamente hice una investigación y recapitulé un montón de información desde un punto de vista teórico, pero sin haber llevado nada a la practica (lo se, ¡para que me maten!). Ya que me he puesto al día, tengo que darme la razón a mi mismo en todo lo investigado (lo se, ¡para que me rematen!).
Mi relación con el scrapbooking es muy curiosa. Siempre sido un culo inquieto y me ha gustado hacer muchas cosas por mi mismo. Cuando estudié diseño gráfico, para los trabajos de clase me encantaba usar los packaging más ingeniosos hechos a mano con acabados lo más impecable posible. He de reconocer que tengo un don para los packaging y creo que es gracias a la costura, pero esa es otra historia. La cosa es que tenía un montón de materiales de scrapbook sin saber que eran para eso y cuando vi un video de los imprescindibles para el scrap me dije: "Si no empiezas a hacer scrap es porque no quieres". Y no empecé, es cierto. Más por ser porculero que por ser scrapero.
Pensaba que el scrapbooking estaba muy ligado a poner blondas, flores y barroquismo de papel (que lo está y entre gustos dicen que no hay nada escrito) y eso me tiraba mucho para atrás. Pero uno ve otros estilos, otras formas de entender la afición y le va picando el gusanillo. Sigo siendo muy porculero y no todo me gusta y eso es un sufrir a la hora de escoger un pack de papeles o de die cuts. Pero mira, poco a poco voy haciendo lo que puedo y quiero.
Acordándome de mi compañera de mesa en el bautizo que como yo antes sabía que algo bueno le pasaba cuando hacía manualidades pero no sabe muy bien porque, he pensado en subir mi recopilación completa por si puede ayudar a alguien. Así que aquí la tenéis por si queréis le echéis un ojo y sepáis por que somos tan jodidamente felices cuando hacemos cosas que nos gustan. Sin postureos. Sonrisas de las de verdad. Y en toda la boca.