Parecía que no, pero ya está aquí el
frío. ¡Me encanta el otoño! (aunque me trastoque el cambio
horario). Pasar más horas en casa hace que tengas que buscar como
entretenerte e ingeniártelas para pasar el rato.
Aunque me flipa hacer cualquier tipo de
manualidad, parece que siempre tengo que rascar un hueco en el tiempo
para poder hacer algo. Me hacen sentir tan bien que como terapia es
el recopetín y debería buscar más tiempo para hacer más. Y ya de
paso mostraroslas.
Otras veces la inspiración viene sola.
Paseas sin rumbo fijo por un bazar y te topas con una caja que
normalmente no te fijas tanto. La ves y empieza a hablarte: ¡Hola
tu! No soy una caja cualquiera, ¿eh? Mira, si me pones de este modo
podrías poner cosas pequeñas dentro. Soy en realidad una vitrina y
me encantaría, por una vez, verme bonita. ¿Me llevas a casa y me
pones guapa?. Y claro, una vitrina que te habla no te ocurre todos
los días, a no ser que seas Emma Watson en La Bella y la
Bestia. Así que me la llevé a casa y la pinté con chalk
paint mientras cantaba Call me Lady Chalk Paint. La
vitrina se quedó flipada con el panorama, como es normal. Pero yo
seguí y la decoré con papeles de scrap que tenía por casa y la
llené de las más bellas y diminutas criaturas del bosque. Ahora
tiene su espacio en casa y está la mar de contenta.
Tengo que sacar más tiempo para hacer
cosas, está claro. Porque me da vidilla esto de crear, imagnar,
soñar y hacer bellas las cosas cotidianas.

