Hace años, cuando no era tan común recurrir a Youtube para saber como se hacía un punto o arreglar un desaguisado, un coleccionable me salvó la tarde trayendo un dvd donde te explicaban como tejer. Ni que decir tiene que aprendí gracias a él y que pasé una noche con los brazos tan tensos que al día siguiente me dolía el cuello como si me hubiese tragado una percha. La primera muestra fue un desastre pero descubrí que había llegado a un nivel superior al del punto bobo. Había descubierto el punto de mierda.
Llamamos punto de mierda a todo aquel que hacemos cuando estamos aprendiendo. Es una experiencia maravillosa que deberían recomendar hacer al menos una vez en la vida, como plantar un árbol o escribir un libro. El punto de mierda es el claro ejemplo de superación. De saber que tras esa muestra serás una nueva persona, dolorida por la tensión, pero "shiny and new".
La pena del punto de mierda es que solo pasa durante un breve periodo de tiempo. Es como cuando tienes tu primera relación sexual. Entre la torpeza, la tensión y no saber muy bien donde estás metiendo (la aguja) o tirando (de la hebra), al final se queda en un intento. En un trabajo regulero. ¿Pero a que nadie se quiere quedar solo en sea experiencia (la sexual) y seguimos intentando hacerlo mejor? Pues con el punto pasa lo mismo. Por eso siempre quiere uno indagar en nuevos padrones más complicados para ver si nos puede tocar la diosa fortuna y deleitarnos con una nueva labor hecha de punto de mierda. Creedme si os digo que podría hacer una manta llena de muestras nefastas. Por eso recomiendo a todo el mundo que lo intente. Si lo hacer bien habrás conseguido el punto bobo, jersey o garbanzo ("arbanso" para los amigos). Y si lo haces mal, "et voilà", has superado el nivel y descubierto el maravilloso punto de mierda.


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